27 jul. 2009

Factor 27, el número negro de la historia del Rock

Morir joven no es un hecho insólito cuando se trata de personajes nativos de la escena del Rock. La fama y la ostentosa libertad de ejercer un camino asistémico lleva a muchos a gozar de los excesos y no controlar las consecuencias de ese goce. A su vez, la personalidad particular de muchos de los músicos que han sido parte de la biografía del arte del sonido no acomete a rasgos simples o comunes, lo que confiere una inestabilidad propia de una sensibilidad inmanente.

Así, nos vemos resueltos a aceptar a los tempranos occisos y ver cómo su carrera se corta de súbito por el último respiro. Resignados a tolerar el fin de influencias y talentos únicos, el seguidor debe estar consciente de la fragilidad explícita de los artistas y de su poco aguerrido control sobre sus proyecciones de vida. Luego, resulta escabrosamente curioso el encontrar una agria coincidencia en las muertes de seis grandes exponentes del Rock de todas las épocas, ligadas todas ellas a una especie de código numérico etáreo reiterativo: los fatídicos 27 años.

Robert Jhonson, 8 de Mayo 1911 – 16 de Agosto de 1938.

La historia colectiva cuenta que Robert Jhonson, llamado el “Rey del Delta Blues”, vendió su alma al diablo en un crossroad en Misisipi para tocar el Blues mejor que cualquier otro. Míticamente aceptable, esta sentencia lo convirtió en uno de los representantes de la música Blues más importantes del siglo pasado, elevándolo al sitial de las leyendas artísticas de nuestra época. Se dice que fue envenenado con whisky, que murió de neumonía e incluso de sífilis. Sea lo que fuere, Robert Jhonson dejó de tocar en Greenwood a la edad de 27 años.

Brian Jones, 28 de Febrero de 1942 – 2 de Julio de 1969.

La muerte de Brian Jones, miembro fundador e instrumentista múltiple de los R
olling Stones desde 1962 a 1969, posee detalles y acontecimientos que han hecho dudar desde siempre la hipótesis de un accidente. Fue encontrado carente de signos vitales en su pileta de Cotchford Farm, en Julio del 69, mismo año en que había sido retirado de la banda por insostenibles relaciones con los demás integrantes. Lo que se maneja a priori es que el exceso de alcohol y de tranquilizantes habría sentenciado su deceso, mas un análisis acabado de los hechos dicta algo notoriamente distinto. En una jornada nocturna con albañiles que se encontraban trabajando para Jones, se precisó un momento en el cual éste se encontró a solas con Frank Thorogood, cabeza de los obreros, el cual había sido duramente criticado por el artista por trabajos mal acabados. Fue la última persona que lo vio con vida. Luego, a tempranas horas del 3 de Julio, el jardinero de Brian observó cómo de manera ampliamente sospechosa Tom Keylock - chofer de los Rolling Stones – y Thorogood quemaban las pertenencias de Jones, incluida sus ropas.

En 1993 se supo de la mano de Keylock que Thorogood, antes de morir, le había confesado la autoría en el presunto asesinato de Brian Jones. A esto se le suman las declaraciones de Anna Wohlin, la novia del artista en aquellos años, quien mantuvo la postura de que Thorogood la manejó en todo momento con respecto a qué decirle a la policía, y que Tom Keylock le habría ofrecido dinero para callar. El silencio de los Stones es también una pieza faltante en la investigación, y el por qué del hermetismo de su funeral y de su ataúd, hecho de metal al vacío. Fuera de todas incertidumbres, lo que aquí compete es dar con la única certeza en la muerte de Jones: el haber fallecido a los 27 años.

Jimi Hendrix, 27 de Noviembre de 1942 – 18 de Septiembre de 1970.


La piadosa guitarra de Hendrix acalló tonalidades en 1970, en circunstancias que, al igual
que Brian Jones, no han sido resueltas a cabalidad. Luego de una larga fiesta, Hendrix fue dejado en su apartamento de un hotel de Londres por su novia. Tras mezclar pastillas parar dormir con alcohol, al poco tiempo se vio ahogado por su propio vómito. Monika Dannemann, su pareja, acusó que la negligencia médica fue la causante de su muerte, y no que éste ya se encontraba sin pulso al llegar los asistentes de la ambulancia. El testimonio final fue que el exceso en la bebida lo condujo a un reflujo incontrolado que, bajo la influencia de las pastillas, le bloqueó el aire.

Existe, empero, una nueva teoría emanada de uno de los asistentes de Hendrix, el cual acusa a Michael Jeffery, representante del guitarrista, de haber asesinado al talento de Seattle haciéndole tomar fármacos y vino, pues sabía que sería despedido. En cualquiera de las dos opciones, Jimi Hendrix murió, tal como Jhonson y Jones, a los 27 años.

Janis Joplin, 19 de Enero de 1943 – 4 de Octubre de 1970.

El panorama global aún no asimilaba la partida de Hendrix cuando al mes siguiente la reina del Rock y la psicodelia dejaba grabaciones inconclusas por motivo de su muerte. Beatn
ik en sus inicios, cantante después, Janis siempre fue considerada un símbolo de la feminidad y el poder de ésta. Bebedora por excelencia y defensora del uso de las drogas, luego de una tarde en los estudios de compilación y tras haber salido con amigos a celebrar, fue encontrada en su cuarto pálida y sin vida. La razón: sobredosis de una heroína altamente pura.

Las jeringas desparecieron del lugar y se cree, hasta el día de hoy, que alguien más estuvo al momento de su deceso. Murió a los 27 años.

Jim Morrison, 8 de Diciembre de 1943 – 3 de Julio de 1971.

Morrison reunía en sí patrones de conducta que lo dictaminan como uno de los más genuinos rockstar de la historia. Con una capacidad intelectual sobre el promedio y con un talante creativo intrigante, fue forjando su fama a base de su presencia avasalladora en el escenario y su intransigente forma de mirar la vida. Abrazado a excesos incalculables, a la práctica de un sexo inagotable y a experimentaciones propias de sus llamados más internos, Jim Morrison nunca se percató del final que tendría su eterna aventura de existencia.

Consumidor de variables drogas (exceptuando la heroína por su fobia a las agujas), permaneció impávido y no supo detenerse ante la atracción que ejercía tanta alevosía conceptualizada en sus acciones perturbadoras del sentido común. Las razones de su muerte, al igual que los casos anteriores, son para algunos un enigma no resuelto. La principal causa que se maneja es la de un paro cardíaco ocurrido en una bañera del barrio Marais en París, pero la opción de haber contraído el Sida también se ha barajado.

Se especula, además, la muerte misma del artista, pero todo siempre enmarcado en los misterios mediáticos de las defunciones de personajes de la talla de Morrison. El hecho innegable se repite: murió a los 27 años.

Kurt Cobain, 20 de Febrero de 1967, 5 de Abril de 1994.

La más reciente pérdida arrimada a la sentencia de los 27 años fue la del vocalista y guitarrista de Nirvana, pérdida que enmudeció a toda una generación y que terminó virtualmente con el movimiento Grunge. Con una fragmentaria situación psíquica producto de un trastorno bipolar avanzado, Cobain nunca escondió su despecho a la vida y sus ganas de, en algún modo, terminar con ella. Desde sus letras hasta su comportamiento en público se evidenciaba una rebeldía que iba más allá de contradecir los estatutos vernáculos y que atacaba, en su raíz primaria, a la existencia misma.

Marzo del 93 sería el principio de una seguidilla de episodios notoriamente sintonizados con las intenciones de Kurt. La policía allanó su casa y confiscó una botella con pastillas y armas
tras un aviso de Courtney Love (esposa de Cobain), negando éste en todo momento un presunto intento de suicidio. Luego se integraría a un centro de desintoxicación de drogas, del cual se fue sin dar aviso para volver a Seattle, su ciudad de origen.

Se mantuvo vagando en silencio por la urbe y se le perdió la pista, hasta que el 8 de Abril su cuerpo fue encontrado extendido en el suelo de su garaje. La autopsia daría con la fecha exacta de su deceso, el cual sería expuesto como motivo de una herida de bala auto-inflingida. Muere, al igual que todos los anteriores artistas, a los 27 años.

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